El primer paso
Para descubrir las equivocaciones de cada vivencia o ratificar los aciertos de cada hombre, nace hoy, 29 de marzo de 2011, este espacio real o virtual, que con premura hemos designado Labra Palabra. Aquí evocamos las experiencias universitarias y periodísticas, quizás con el juego de las mismas palabras que se encauzan para arar, sembrar y recoger; es posible que con esas dos palabras (solo un intento lúdico) exista la alusión a la magia, al truco, al hechizo o la ciencia oculta. Aparecerán, entonces, las reflexiones, sencillas o profundas, extensas o breves, del continuo trabajo de los inconformes ante las afirmaciones masificadas.
Cada pregunta ya fue formulada por otros hombres en otras épocas y en otros lugares. Sin embargo, las indagaciones persistentes conducen cada vez más a descubrir que se puede apreciar mejor en la distancia y a una calculada altura. De acuerdo como se ascienda uno o varios escalones, así funciona la inclinación por el conocimiento; se avanza subiendo y, al mismo tiempo, adelantando los argumentos de quienes han precedido, si no nuestra existencia, por los menos sí la oportunidad de la reflexión.
En esta oportunidad y para intentar un acierto en esta novedosa y eficiente experiencia comunicativa, a petición de la profesora Cristina Hennig Manzuoli, de la Universidad de la Sabana, buscaremos una aproximación para definir los conceptos de comunicación, información, conocimiento y educación, y la relación que hay entre éstos.
En orden, procederemos a acercarnos a una respuesta para cada una de las siguientes preguntas:
1. ¿Qué son las tecnologías de la información y la comunicación?
2. ¿Diferencia entre información y conocimiento?
3. ¿Características de las tecnologías de la información y de la comunicación?
4. ¿Principales impactos sobre la educación de las tecnologías de la información y de la comunicación?
5. ¿Qué propuestas pueden implementarse en las tecnologías de la información y la comunicación para aplicarlas en la educación?
Tecnologías de la información y la comunicación
Para incursionar en estos campos, definamos de manera sencilla estos conceptos. En primera instancia, la palabra información está compuesta por el prefijo in y el término formación. El primero significa adentro o al interior. La formación, por su parte, alude a la acción de dar forma (DRAE, 2011). Por tanto, aquella formación gradual e interna, que se afinca en nuestro ser y se toma como referencia (a veces como paradigma) lo llamaremos información.
De manera apresurada, en los comentarios casuales y espontáneos, se queda esta definción anclada para las transmisiones de los medios masivos o para las instrucciones impartidas de manera general en el ámbito de una organización formalmente establecida. Por supuesto, la perspectiva varía de acuerdo con los intereses, de los objetivos, que cada quien persiga. Sin embargo, abordemos esta apreciación del primero de los conceptos (información) partiendo del marco más amplio posible: todo dato, ínfimo o descomunal, que se reciba o se envíe ha de ser designado como información: nuestra herencia genética, las experiencias particulares, el ambiente familiar y la sociedad toda.
Ahora, cuando esos archivos propios, todos esos datos guardados en nuestro disco duro, se ponen en común, cuando se comparten, para admitir o rechazar (eso es secundario), surge el acto comunicativo, la comunicación.
Al enlazar estos conceptos con las tecnologías, pues se llega a aludir a los recursos meramente instrumentales, donde se manipula (en el bueno sentido... o a veces en el malo) la información y la comunicación, para presentarla a otros.
Información y conocimiento
Cómo son las tecnologías de la información y la comunicación
Propuestas para la educación
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Referencias
-Real Academia Española (2010). Diccionario de la Lengua Española. 23a edición. Editorial Espasa Calpe S. A. Madrid.
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